La primera persona que “vió” el nuevo Volvo S60, fue el artista ciego Esref Armagan, quien nos enseñaba hace unos días su particular versión del nuevo sedán deportivo de la marca escandinava.
Pues ahora ya podemos disfrutarlo el resto de la humanidad, ya que Volvo ha publicado las primeras imágenes oficiales del modelo que se presentará en marzo del año que viene durante el Salón del Automóvil de Ginebra.
Más información tras el salto:
Dicen que en tiempos de crisis, la imaginación a la hora de vender un producto se dispara. Y por lo que podemos ver en la nueva campaña de publicidad de Volvo, es cierto.
El año que viene, en el Salón del Automóvil de Ginebra, la compañía nórdica presentará al mundo su nuevo S60, cuyo desarrollo se está llevando con bastante secretismo y del cual aun no hemos podido ver ni siquiera fotos espía.
Pero hay una persona que si que ha podido “ver” el modelo final. Esa persona se llama Esref Armagan, y es un artista turco, al cual Volvo le ha encargado que retrate el nuevo sedán para el resto del mundo. La única particularidad, es que es totalmente ciego.
Para ser la primera vez que retrataba un automóvil, y teniendo en cuenta su discapacidad, no está nada mal. El propio Esref declaró que “ha sido un honor para mí que se me halla pedido hacer esto, y lo tomo como una confirmación de mi capacidad como artista”.
En este emotivo vídeo, vemos como el artista utiliza sus manos y el resto de sus sentidos para reconocer las formas y después plasmarlas en el papel.
El proyecto SARTRE (SAfe Road TRains for the Environment, algo así como Trenes de Carretera Seguros) es una nueva iniciativa europea respaldada por el Gobierno, que se encargará de desarrollar y probar la tecnología necesaria para que los vehículos puedan “conducirse a sí mismos” en trayectos largos.
Con esto se pretende mejorar significativamente el tráfico y los tiempos de viaje, así como la comodidad y la seguridad de los ocupantes del vehículo, y en última instancia el consumo y las emisiones de CO2.
El proyecto consiste más o menos en lo siguiente: sales de casa por la mañana y, justo después de incorporarte a la autopista, te reúnes con una serie de coches que circulan a una velocidad adecuada, formando un convoy, con una separación de unos cuantos centímetros entre ellos. Al cabo de unos minutos, puedes soltar el volante y dedicarte a otras cosas, como leer el periódico, ver la televisión o hablar por teléfono, mientras tu coche se conduce solo con total seguridad y ahorrando combustible.
La idea es que los vehículos se comuniquen entre ellos mediante un sistema de navegación, y a la vez exista un vehículo al principio del convoy que haga de “guía”, y que sería conducido por algún profesional (bus, taxi o camión) familiarizado con la ruta. Cada convoy estaría compuesto de unos 6 a 8 vehículos.
Al aproximarte a tu destino, retomas el control de tu coche para desviarte por la salida pertinente y continuar hacia tu destino, mientras el resto del convoy se junta para cerrar la “brecha” que acabas de dejar en él.
Está previsto que esta tecnología, conocida como “conducción autónoma”, no vea la luz hasta dentro de al menos diez años, pero algunos fabricantes como Volvo ya trabajan en el proyecto y se espera que en 2011 se puedan empezar las primeras pruebas “reales” en pista.
Uno de los aspectos en los que más ha incidido Volvo durante su historia, como argumento para vender su marca, es la seguridad. Y es que esa es una de las principales características que buscas si eres un padre de familia que no escatima en gastos con tal de ver a sus hijos seguros.
Pero al ritmo que avanza la tecnología y su consecuente reducción de precio, hoy en día prácticamente todas las marcas incorporan gran cantidad de sistemas de seguridad, incluso las de segmentos inferiores, así que había que hacer algo para desmarcarse.
Y por eso Volvo acaba de presentar su nuevo sistema City Safety, que consiste en utilizar una tecnología de radar bastante sofisticada para detectar peatones, y diferenciarlos de otros objetos como árboles, o incluso otros coches.
Aquí tenéis un vídeo explicativo del sistema, montado sobre el próximo S60.
A veces hay etapas que pasamos por alto cuando nos imaginamos en qué consiste el proceso de diseño y fabricación de un automóvil. Así que hoy os voy a mostrar las nuevas instalaciones que Volvo ha puesto en funcionamiento en su fábrica de Torslanda en Goteborg.
Se trata básicamente de un laboratorio de acústica, en el que se investigan y se prueban las últimas tecnologías para reducir los ruidos que emite el vehículo.
Uno de los proyectos que tienen en marcha es determinar el sonido que tendrá el nuevo modelo híbrido de la compañía escandinava, previsto para 2012. Aquí entra el famoso debate sobre lo silencioso que “debe” ser un vehículo eléctrico.
En las instalaciones del centro NVH, 60 trabajadores se esfuerzan por perfeccionar lo que desde la propia marca se ha denominado “Sound-Design”, un programa centrado en la eliminación de ruidos molestos, la facilidad para escuchar sonidos importantes, sonido del motor a una velocidad constante,…
El debate se centra ahora en conseguir un equilibrio entre la seguridad vial (por ejemplo, la de un peatón invidente que debe poder escuchar los vehículos a la hora de cruzar) y la contaminación acústica que provoca el tráfico.
Pues sí, Volvo ya ha empezado a realizar crash-test específicos a sus prototipos de coches eléctricos. Estos crash-test son especiales, debido a las características de este tipo de vehículos, y se dividen en diferentes fases:
Primero, se prueban los componentes de manera independiente, a continuación los sistemas completos y, para terminar, se prueba el vehículo en conjunto, tanto virtualmente como físicamente.
Para proteger la batería en caso de colisión, esta se sitúa en la parte trasera del vehículo, entre las ruedas, sólidamente encapsulada. En el caso de que se produjera una fuga de gas en la batería, unos conductos especiales expulsan el gas por la parte inferior del vehículo, protegiendo a sus ocupantes.
El experto en seguridad de Volvo, Thomas Broberg, asegura que ”los automóviles de alimentación exclusivamente eléctrica pueden resultar más seguros incluso que los coches con motor de combustión”.