Muchos de vosotros no sabréis que es el Buckeye Bullet FCV, pero es nada más y nada menos que el vehículo terrestre propulsado por pila de hidrógeno más rápido del mundo, con 459 km/h… o lo era… hasta hace poco.
Porque el Buckeye Bullet FCV 2 (evolución del anterior) ha vuelto a conseguir un nuevo récord, superando las 300 MPH, es decir unos 486,4 km/h , a la espera de que la FIA reconozca oficialmente dicho registro.
Para la hazaña se empleó una célula de combustible de la marca Ballard, especializada en este tipo de energías, acoplada a un motor eléctrico de 700 CV hecho a medida.
Aún así, la meta sigue estando en el récord conseguido por el Buckeye Bullet 1 (totalmente eléctrico) que marcó 315 MPH, unos 504 km/h.
Retomemos el debate… ¿Pila de Hidrógeno o Eléctrico Puro?
¿Cuál es la diferencia entre un vehículo movido por pila de combustible y uno eléctrico?
Al fin y al cabo, los dos cuentan con un motor eléctrico. La diferencia reside en el modo de almacenar la energía para mover dicho motor. En el caso del vehículo de pila de combustible, utiliza el hidrógeno combinado con el oxígeno para desprender electrones y, en el caso del eléctrico puro, la energía se extrae directamente de la batería.
Últimamente hemos visto tanto a fabricantes como a petroleras posicionarse a favor de la pila de combustible. Pero vamos a analizar los problemas de utilizar el hidrógeno como combustible para el transporte.
En primer lugar, el hidrógeno se puede obtener directamente de pozos petrolíferos, lo que no supone un avance, ya que sigue siento una fuente de energía no renovable.
Otra forma de conseguir hidrógeno, es disociarlo del agua mediante electrólisis. Pero la eficiencia de este proceso es más bien… dudosa.
Por cada unidad energética de hidrógeno obtenida, tenemos que aplicar 2,5 unidades de energía para llevar a cabo el proceso de separación de los átomos del agua. Después hay que comprimirlo para facilitar el transporte, cuyo proceso tiene un alto coste energético. Además hay que trasladarlo a las distintas estaciones de servicio (mediante barcos, camiones,…) que, obviamente, consumen energía.
Ya en el depósito del coche, el proceso de combinación con el oxígeno ronda el 50% de eficiencia.
En conjunto, el proceso tiene una eficiencia del 25%, mientras que un vehículo a baterías de litio, es capaz de aprovechar hasta el 90% de la energía almacenada en dichas baterías, que por otra parte, viene directamente de la red eléctrica, sin mayores gastos adicionales.
Como conclusión, un vehículo a baterías es unas 3,6 veces más eficiente que uno de pila de hidrógeno.
¿Y por qué los fabricantes, gobiernos y petroleras apoyan más el desarrollo de la pila de combustible?
Sencillo, así se podría mantener un sistema de reabastecimiento similar al actual con el petróleo, y los ricos seguirían amontonando hidrodólares en sus cuentas, mientras que se evita que países más humildes pueden convertirse en potenciales nuevos ricos gracias a la explotación del litio de las baterías.
Además, en caso de fomentar el desarrollo de los vehículos puramente eléctricos, se daría ventaja a marcas como Tesla, Fisker o Reva, que van años luz por delante de los demás al respecto.
Vía: Autoblog